lunes, julio 28, 2008


Soy una persona dividida, cortada, fragmentada, no por la mitad sino en varias y complicadas partes, trozada.

domingo, julio 27, 2008

Jennifer nació un día que ya nadie recuerda o conoció (de hecho algunas personas aún dudan si realmente nació o fue creada por algún Dios, de la nada, de un soplo, de una confusión que el viento se hizo, como cuando escuchas algo y luego ya no lo recuerdas), pero así es ella, confusa, borrosa, indescifrable… Inconfesable. Y siempre ha sido como es.

Se sentaba en una rama, de la parte de en medio del árbol (justamente donde el árbol comienza a ser eso mismo y no sólo un retaso de tierra), disimulaba estar tranquila, distraída, mientras esperaba, pero nunca le salía bien; se mantenía moviendo los pies y enrulando su largo y oscuro cabello entre sus dedos meñique y anular. Parecía que no miraba nada en particular, pero no era cierto, mantenía vigilados el horizonte, el cielo y la tierra debajo de ella, esperando.

Nadie sabe realmente cuanto estuvo esperando Jennifer, algunos dicen que una vida entera, otros que sólo un atardecer y otros, pocos, comentan que no se podría saber, porque a veces paraba de esperar y se iba a comer frutas, a jugar, a nadar, a correr descalza en el jardín o a realizar cualquier cosa que le hiciera olvidar eso que la mantenía esperando.

Yo la conocí hace algunos años atrás (pero hace sólo cinco meses que me di cuenta de ella y la reconocí), a veces me detengo a platicar con ella, pero es difícil describir lo que me dice, es como tratar de explicar el amor, amar, no hay palabras para eso.

La mayoría del tiempo permanece con la mirada hacia el horizonte, tarareando suavemente una melodía y luego me mira por un instante, como para saber quien soy, y suelta una breve risa, alegre, coqueta, inocente. Sin embargo, ahora ya no se encuentra más allí. Abandonó aquel lugar y esa costumbre, actualmente se mantiene siempre sonriente y le gusta besar los labios sabor a fresas con crema de quien siempre estuvo esperando.

sábado, julio 26, 2008



Me he quedado sin aliento, exhausto, casi muerto…

jueves, julio 24, 2008

Monik: A veces eres tan estupido, tan imbecil y tan idiota que al mismo tiempo me molestas, me provocas pena y me haces reír.
Yo: … Al menos te hago reír.

miércoles, julio 23, 2008

Hay un pequeño secreto, parecido a una luciérnaga, volando alrededor mió, flotando, distraído, casi vagando… Por momentos se posa sobre la palma de mi mano, en mi hombro o cerca de mi rodilla; luego se va y parece como si se ha marchado, pero no pasa mucho y regresa, sonriente, pretencioso, inquieto, para liberar unas pequeñas risas en el ambiente y dejarme claro que le encanta estar aquí.

lunes, julio 21, 2008

Me urge postear algo… Pero no se me ocurre nada para escribir.
Nuevamente un puto silencio en mi vida. Chingaos. Justo cuando pensé que ya lo había superado todo… o tal vez sea eso, ya lo he superado todo y por consiguiente no tengo nada que escribir.
Como diría la amiga Angelus, “ya no tienes una miserable vida que publicar”.
Como sea, aunque la verdad que si tengo mucho que decir, pero no encuentro las palabras, o quizás es simplemente que no quiero hablar de eso. Estoy cansado de pensar y de darme cuenta de mis errores, de lo imperfecto que soy. Porque pues si, lo siento, no soy perfecto.
Este adonis que ven tiene sus defectos, y lo siento; pero por eso soy tan hermoso, porque yo me doy cuenta, lo acepto y quiero ser mejor.
Pero bueno, nunca es fácil… Estoy exhausto.

viernes, julio 18, 2008

Me quedan cinco minutos para ir y verte… los he guardados en el bolsillo derecho, los até con una cinta para no extraviarlos… uno, dos, tres, cuatro, cinco…

¿Qué es sexo? … ¿Qué es eso?
No puede ser únicamente lo que traemos entre las piernas… Debe existir algo más… Una luz, un sonido, una caricia, un beso, una risa, o alguna otra cosa, dentro o fuera de nosotros, lejos, pero algo más, cualquier cosa…
Quizás sea la forma en que miran las personas, entre ellas, a otras y a si mismas; la manera insistente en que juegan los niños cuando hay sol, llueve o hace frio; el color de las palabras que se usan en una ocasión especial; las ultimas letras que nos decimos antes de dormir; el sabor a canela, chocolate, avena, miel, café…
Yo no lo sé. Pero en una ocasión escuche a alguien hablar acerca del sexo débil, y no le entendí; cómo podría ser débil algo que no es (que no se puede medir, ni cambiarse por otro diferente o comprarse)... Es como hablar del destino, del tiempo, la vida, el futuro, el hubiera, el agua o de aquellas voces que nadie escucha ni ve, pero se saben.

martes, julio 15, 2008


Por un momento, en mi confundida mente, olvidé mi nombre y fui feliz…
Olvidé quien soy y quien fui... Los dedos de mis pies se sintieron descansados, mis brazos se dejaron ir, relajados, bostezando… la mirada se me escapó, la respiración me permitió oler, admitió aromas, comencé a silbar y cruce los pies sobre el escritorio… y, por un momento, todo estuvo bien… porque no estuve yo, sino solamente lo que soy.


Tienes esa voz, esa risa, esa manera de hablarme, de decirme quien eres, de discutirme, jugar conmigo, y hacerme dócil, que no puede confundirse.

Tenemos en las manos medio día, para jugar descalzos en el jardín, cansarnos, y que el tren de las doce, presuroso y entrometido, no nos importe.

miércoles, julio 09, 2008

A veces quiero morir… Morirme. Ausentarme. Apagarme.
Quiero morir hoy, mañana, pasado mañana, el miércoles, el jueves, el viernes y quizás el sábado, aun no lo he decidido, ni podría saberlo.
En ocasiones sueño con asesinarme, cortarme, matarme, sacar la vida que llevo en las venas y escurrirla, derramarla, y que se dibujen figuras deformes de ella, sobre los ladrillos blancos de la sala…

Quiero morirme el lunes, sobre la primera página del diario, sin tomar el café de la mañana y antes de que salir a trabajar me recuerde que tengo flojera y que en realidad no quiero ir…

El martes, miércoles y jueves quiero morir jugando, fingiendo, pretendiendo que estoy haciendo cosas importantes; pero quiero vivir un poco, cinco minutos, para ir al café, a la tienda de ricos pastelitos y bocadillos, al puesto de revistas y discos, para quedarme pasmado un momento mirando esas cosas raras que venden en aquella tienda y para platicar con la atractiva dependiente, pedirle su teléfono y planear la noche del sábado con ella.

El viernes sólo quiero morir desde la mañana y hasta quince minutos antes de la salida…

El sábado… el sábado saldré de compras y visitaremos todos esos lugares que en este momento ya no recuerdo, pero que descubriremos nuevamente este sábado, para llenarnos los ojos y satisfacernos con esos pequeños gustos vanidosos…
Y también el sábado, en la noche, saldremos a olvidar que morí muchas veces, nos divertiremos entre el ruido, la gente, canciones, bebidas, el humo del cigarro, las horas de la madrugada y el sonido de las llaves de tu departamento…
El domingo… el domingo despertaremos cansados, al medio día, con la noche en nuestros ojos y los cuerpos fatigados de hacer el amor.

lunes, julio 07, 2008



Tienes la noche tejida en la piel, oculta pero inquieta, tan rebelde y ansiosa como la primera ves que conoció el deseo y amó. Indomable.
Tienes la noche recorriéndote el cuerpo; te contagia, te moja, de ese brillo en la piel, en los ojos, y ese rico sabor en los labios…
Tienes la noche aturdida, confundida, distraída, entre tus hombros y la planta de los pies… vagando, posándose a dormir errantemente, indecisa, a veces en tu cuello, otras en tus pechos, tu cintura, tus largas piernas, tus rodillas o tus pestañas… y algunas veces no se sabe donde.



Te he castigado una semana porque te has portado mal, has sido una chica mala. Ya no tienes privilegios conmigo. Y si los quieres de regreso tendrás que ganarlos, uno por uno.
Pero primero deberás parar de mirar a otros hombres como haciéndoles el amor; dejarás de invitarlos a tu cama y renunciarás a tu bendito vicio de acariciar con tu cuerpo, vigorosa, poderosa, atrevidamente, enérgicamente, a esos diferentes amantes que son de tu antojo todos los días...
Pero, sobretodo, deberás entregarme una ultima vez el amor de tus piernas, de tu cuerpo, porque quiero perder la razón en ese caos inaudito que causan tu calor, tu sabor, tu gozo…
De verdad, te lo prometo,no hay nada que quiera más para este viernes (finde semana, fin de mí) que morirme de la mejor manera que se podría morir.

viernes, julio 04, 2008



Pronto el metal sonará y la tierra probará sangre...
Son tiempos de guerra, de batalla, de lucha, de honor… Tiempos en los que demuestras lo que eres y en los cuales legitimas lo que quieres ser.

::Es dificil llevar una vida normal cuando se tiene un alma de gato:: 

::ser diferente tiene sus consecuencias::