martes, agosto 26, 2008


A veces parece que la vida pasa frente a tus ojos como cuando miras una película y no tienes control sobre ella, sino solamente ves, observas, lo que sucede y no tienes más remedio que seguirle el hilo para ver hasta donde llega, ha donde te lleva, sin importar que sea muy aburrida, horrible, patética, angustiante o irritante (aunque siempre esperas, casi suplicando, que algo inesperado ocurra y que todo tome un nuevo giro, cambie… Pero eso realmente nunca llega, no se nos permite).

Parecemos sólo espectadores de eso que se supone es nuestro, nosotros, lo más puro de nuestra esencia, el control sobre aquello que nosotros hacemos, lo que decidimos; transformándose únicamente en un conjunto de consecuencias inexorables, imágenes de lo irremediable, de lo imposible. Dejándonos pensativos, con pena y pesadumbre, en aquello que no fue, lo que hubiera, el infinito de lo que esta mas allá de donde nosotros podemos.

Así que debemos, al menos una vez cada que lo recordemos, mandar a la mierda todo y vivir un poco; decidirnos por ser libres de todo lo que nos ata, lo que nos impide ser, darnos, entregar, ir, hacer, deshacer; Y que de esta forma nos redimamos un poco, frente a todo eso que comúnmente nos mantiene bajo control.

domingo, agosto 24, 2008

Por cierto, a toda la banda, mi mail ha quedado fuera de servicio por causas ajenas a mi control, asi que eliminenlo con toda libertad de sus contactos. Y si desean mi nuevo correo, por favor solicitenmelo cuando me vean por ahi.

sábado, agosto 23, 2008


Imagina esto: estas muerto, y sabes que lo estas, pero además sabes que regresaras a la tierra para una siguiente vida, porque resulta que en la que acabas de morir simplemente no lo hiciste bien, así que te han condenado a vivir otra vida para ver si en esta ocasión, finalmente, realizas mejor lo que se supone deberías hacer.

¿Ya lo tienes? Bien. ¿Qué le preguntarías a Dios? ¿O acerca de qué platicarías con él? Imaginate, imaginalos, Sentados los dos en la sala de esperas de aspirantes a seres humanos, que resulta tan parecida a una terminal de autobuses.

… Sabiendo que, cuando llegue tu turno de regresar a formar parte de esa bulliciosa humanidad, olvidaras cada palabra y momento de aquel encuentro.

viernes, agosto 22, 2008


Estoy buscando trabajo...
Es como ir de cacería... Al principio muy divertido, pero luego te da flojera, hueva, y casi pierdes los ánimos… Sobretodo cuando te recitan la frase de “nosotros te llamamos”. ¿Putamadre, que creen que somos, pendejos? Ahuevo que no me vas a llamar. Y yo tampoco quiero laborar en tu empresa, lo único que quiero es el dinero. ¿De verdad creen que a la gente le gusta ir y perder el tiempo con ustedes? No, idiotas.

Si la vida fuera justa tendríamos todos el trabajo que quisiéramos. A mi, por ejemplo me gustaría ser escritor, navegante, asesino a sueldo, gigoló, chef, y no sé me ocurren cuantas otras cosas más y que me pagaran por eso… Pero no. Hasta el momento estoy limitado solamente a unas cuantas cosas… Y el mercado laboral simplemente no me da tregua. Que mal.
Soy un leon que aun no ha podido atrapar una presa... Bueno, digamos que aun soy un gatito.

miércoles, agosto 20, 2008


Tengo la manía de recordar los rostros de la gente que veo pasar cuando voy por la calle, sólo por curiosidad, para ver si en alguna ocasión me los vuelvo encontrar, en la calle o en cualquier otro sitio; de esta forma intento descifrar si acaso somos demasiadas personas en una misma ciudad como para no volvernos a ver jamás…

Recuerdo que una vez miré a una chica particularmente especial, no sólo porque era bonita, sino porque tenía “algo especial”, no supe nunca que era aquello, pero ella lo tenía. Ya sabes. Imagino que te ha sucedido.

Tenia unos pantalones deportivos, de esos que la gente les llama pants (yo nunca he entendido porque les llaman así, a mi mas bien me parecen pijamas o pantalones suaves… pero ¿Pants?, me suena como a una ocurrencia que tuvo alguien cuando intentaba decir pantalones y estornudo sin poder concluir la palabra… yo simplemente prefiero llamarles pantalones deportivos, me parece que de esa manera se hace mas justicia a nuestro idioma y no permitimos que E. U. A. continúe su dominio del mundo). El caso es que ella vestía esos pantalones, de color gris, con un toque de rojo, casi rosa, en algunas partes. También usaba una playera blanca, ajustada a su cuerpo, lo cual permitía admirar sus increíbles y bellas formas. Además, tenía una piel morena, aterciopelada, ojos oscuros y pequeños, cabello castaño oscuro, corto, con un peinado extraño, casi ridículo, esponjado a los lados pero aplanado y hecho para atrás justo en el medio.

Cuando la vi yo compraba comida rápida en uno de esos lugares donde la comida parece ser solamente un requisito absurdo y sin importancia para continuar el día (donde se come rápido, sin platicas, conversaciones interesantes, meditaciones, ni anécdotas, en compañía de nadie, sino simplemente comer, tragar, y luego salir de allí, seguir caminando rápido, para llegar a quien sabe que lugar, donde también estarán otras personas apresuradas porque la vida se acaba sino se entrega una carta, se firma un documento, se revisa el expediente, se terminan unos planos, se cierra un acuerdo, etc.). ¿Cómo podría acercarme a ella… hablarle… conocerla? Realmente no se me ocurrió ninguna forma… y preferí sólo mirarla.

No pude dejar de verla. La mire durante no sé cuantos minutos, quizás horas… Bueno, realmente no creo que fuera tanto tiempo. Pero la mire mucho, intentando memorizarla, aprenderla, recordarla, disfrutarla y llevarla conmigo.

Después ya no pude olvidarla… la llevé gravada en la mente durante mucho tiempo… y justo cuando pensé que ya la había olvidado, me la encontré en una pequeña tienda de electrónica, como dependiente. Sé que ella no me recuerda. Pero fue agradable encontrarla, revivirla, recuperarla de entre mis olvidos… Y desde entonces no pierdo oportunidad de ir a compras a ese lugar y platicar con ella.

lunes, agosto 18, 2008


Desde el inicio sabia que algo andaba mal… No fue como otros días, este fue diferente, olía diferente, sabia diferente, se sentía diferente, pero, especialmente, comenzó diferente.

No me despertó la alarma del despertador, ni el ruido que hace el vecino con su horrible y anticuado coche, ni mi gato subiéndose sobre mí, ni el frío, el calor, la luz del sol o alguna otra cosa que, se podría decir, es de cierta forma “normal”. Me despertó una voz, un susurro, que pronunciaba un nombre: “Sharon”.

Sharon, dijo aquella voz y luego se fue, como si nunca hubiera existido… Yo me desperté, mire alrededor mío, pero nadie había, no hice caso y después lo olvide.

jueves, agosto 14, 2008


Cuando yo entro a cualquier lugar lo primero que busco es el reloj, siempre me pregunto y tengo la curiosidad de saber cómo es el reloj que utilizan, si tienen reloj de pared, de buró o simplemente no tienen. Para mi es el método que utilizo para intentar descifrar a la gente que vive en esa casa o que cotidianamente se encuentra en ese lugar.

Me encanta mirar de que forma es, de que tamaño, que estilo, que dibujo o palabras contiene o de que esta hecho. Si es pequeño es perfecto para una familia chica, quizás hasta de una persona, porque es suficiente para saber el tiempo que tiene para recorrer el día, para despertar e ir a trabajar o a la escuela, para salir a ver a los amigos, reunirse con la familia o saber si ya ha empezado el programa que esperaba en la televisión; si es grande, me espero que sea una familia numerosa, fraternal, y amistosa con el resto de la personas, porque para mi significa que tienen la disposición de compartir el tiempo con los demás, con cualquiera que tenga la oportunidad de entrar en esa casa… Y si no tienen reloj, entonces hay de dos: primero, que existe mucho ruido, problemas o confusión en ese lugar, y nadie quiere estar allí, sino simplemente prefieren huir, abandonar aquel lugar y mejor no saber ni cuanto es el tiempo que se permanece en él; y segundo, que existen tantos problemas que mejor prefieren olvidar el tiempo, la vida, la existencia y mantenerse muertos, adentro, casi refugiados, en el interior de una casa, habitación, o cualquier lugar que se parezca a una tumba, donde se pueda comenzar a morir.

miércoles, agosto 13, 2008

Amor es una palabra muy breve, corta, pequeña, insuficiente; yo pienso que no sirve para describir lo que somos… No le cabe lo que hacemos de nosotros.

lunes, agosto 11, 2008

En una borrachera...
Alguien: Yo les puedo decir algo en lo que seguramente todos estaran de acuerdo conmigo... Yo nunca en mi vida he visto a este cabron (refiriendose a mi) sin ganas de tomar.
Todos los demas: si... jajajaja

sábado, agosto 09, 2008

La vida y la muerte es cualquier persona: yo, tu, el, nosotros, ustedes, ellos… Aquella mujer que nunca he podido descifrar; ese niño de la esquina que juega a las escondidillas, mientras su padre lo persigue, cuenta hasta cien y finge que no mira donde se ha ocultado; los novios que se besan en la breve oscuridad que permite un árbol, una marquesina, el auto; la sensación que tienes en la mañana, esa de cuando despiertas y no sientes ningún problema, ni pena ni alegría; el teléfono, cuando esperas una llamada; la luz del cuarto donde abandone mi ultimo recuerdo; el aprendiz de música, que toca la guitarra como cuando se toca por primera vez a una mujer; el perro callejero que ladra a un gato sobre el muro; el borracho del barrio; y, sobretodo, tu, que no conoces, si sabes, ni sospechas ni podrías asegurar aquello que serás mañana.

Estoy haciendo mi currículo vitae… y la verdad que es una chinga recordar y meterle todo lo que he hecho en mi vida. Es un montón. Ni yo me la creo.
… Pero bueno, la neta que lo que da mas chinga es recordar todos los detalles (nunca he sido bueno para eso), porque tampoco he tenido una vida muy productiva que se diga.

Me encanta dormir, ver tele, los videojuegos, comer y todo eso que un adolescente hace y que no deja nada más que sobrepeso y una mente de imbecil… Pero para mi fortuna yo tengo un cuerpo envidiable y una mente privilegiada, así que creo que algo bueno he hecho, o quizás sólo ha sido mucha mi chingada suerte.
En fin, es una chinga esto de reducir tu vida, y sobretodo tus capacidades a unas cuantas hojas… y de hecho, si a esas vamos, quizás seria más fácil escribir solamente:
Soy muy chingon, usted debe contratarme, quererme mucho y pagarme un chingo.

Y si, porque esa es toda la verdad y nada más que la verdad.

miércoles, agosto 06, 2008


Yo:La vida aun empieza... Y no se puede contar la cantidad de cosas que he visto y hecho.
Monik: ... Imagina lo que te falta.

lunes, agosto 04, 2008

No puedo creer la edad que tengo… Yo me siento mas joven que eso.
Y lo peor es que pronto cumpliré años, seré más viejo y me quedará menos vida para vivir. Pero no dejaré de ser menos pesimista, ni menos ridículo, ni menos exagerado, ni depresivo, torpe, despistado o el mismo gatito raro que soy…
Esa puta sensación de que la vida se me escapa es de lo peor.

::Es dificil llevar una vida normal cuando se tiene un alma de gato:: 

::ser diferente tiene sus consecuencias::