jueves, octubre 30, 2008


Ya nos hacia falta el frío; ese de cuando la piel se siente aterciopelada, tibia, dispuesta, y la compañía se permite entregarse, acariciar y abrigarnos más rico.

miércoles, octubre 29, 2008


Este es mi caos, mío y de nadie más; rojo color de mis pasos, de mis venas, mis latidos, letras, sentidos, tragedias, besos y caricias a escondidas; de todo eso que soy yo cuando sólo quedo yo y que ni nombre tiene.

lunes, octubre 27, 2008


Mi camión, una torta, copias, quizás un refresco, un dulce o chicle, el camión de regreso… Una pisca de incertidumbre, aventura, emociones, correr bajo la lluvia, sorpresas verdaderamente inesperadas, encuentros agradables, frio, sonrisas, abrazos, nuevos aromas y la constante vacilación de un mundo que confunde, nos distrae, entre las promesas y la sensación de regresar al atardecer, con el sol en la espalda y la sonrisa de haber transgredido algunas reglas y recorrido un día que no conocíamos. Y todo eso en la palma de mi mano.

miércoles, octubre 22, 2008

Existe un lugar calido, entre el silencio y la muchedumbre, parecido a una sombra, a donde se van a vivir los sueños cuando mueren; en ese lugar juegan, corren, tropiezan, se rien de si mismos, bostezan, gritan, conversan, cantan y sueñan con eso que sólo ellos se pueden soñar, imaginar o pensar, acompañados de si mismos, los secretos y la sensacion de una caricia.

lunes, octubre 20, 2008


Monik: A mí me gustaría tener a la muerte entre los dedos de mis pies, ha de sentirse como rico, frio y quizás un poco suave.


A mi casa le hacen falta ventanas rotas; dicen que por allí les pueden pasar espíritus y hacerse un poco vivas, y yo pienso que eso es lo que necesita, espiritus, porque se está como muerta, débil, opaca, como cuando está llegando la noche y las sombras se devoran a los colores, dejándonos solo los blancos y negros para caminar entre los cuartos. Es como entristecerse un poco, morirse a la mitad.

Yo le he visto a mi casa ratones, cucarachas, iguanas, arañas y hasta serpientes, pero nunca le he hallado fantasmas, a pesar de mis búsquedas nocturnas cubierto con una sabana para que no se asusten de ver un vivo. No sé porque ningún muerto quiere irse a vivir conmigo, yo pienso que estaría bueno, le llamaríamos como le llamaban antes de morirse, dejaríamos que nos cuente de él y que nos diga cómo murió, le daríamos de comer (aunque no sé bien qué comen los fantasmas), nos acompañaría para los desayunos y las cenas, veríamos televisión antes de dormir y permitiríamos que nos asuste de vez en cuando.


Me ha dado por morir. Morirme aquí, allá, en todas partes y a cualquier rato, desvío o momento; sobre la mesa antes del desayuno, en el parque cuando corro un poco a prisa, en la ducha mañanera, en el asiento del camión, en frente de la computadora, mientras guiso con el tomate y la cebolla, durante el noticiero vespertino, cuando alimento al gato, en la cama antes de dormir, en tu hombro, en la forma de tu cintura, con tus cabellos, ante tu risa, cuando llegas después de tus ausencias interminables, pero, sobre todo, dos, tres o cuatro minutos antes de que te vayas.

lunes, octubre 13, 2008


Es una verdadera lastima que cuando ya le sabemos casi todo a la vida es cuando pronto nos vamos a morir.

domingo, octubre 12, 2008

Estoy ebrio y no hay nadie aqui para que se ria de mi.

jueves, octubre 09, 2008

Monik: A ti parece como si el tiempo te doliera.


No es que me callera mal, era simplemente que me emputaba verle la cara, saberle que estaba allí, cerca de mí, respirando mi aire, oír su voz o escuchar cualquier ruido que hiciere… En fin, la sola presencia suya era suficiente para que me enchilara, para que me emputara, como yo siempre digo, y que me hiciera de pronto salvaje, insultando y mentando madres a lo idiota, a quien fuera que se atravesara, a todo y a todos, hasta a la mesa, el jarrón de la sala, el puto foco que había que cambiar, el cartero hijo de puta que gritaba desde la calle, el gato o a mi perro, que movía la cola preocupado, intentando contenerme.


Cuando él aparecía se me cambiaba la cara por una que, según decía mi madre, tiene un parecido con la de los lobos cuando tienen rabia. Y es que no había razones para no odiarlo, si hasta nada más con verlo se sabía que era pendejo y que te encabronaría su presencia tanto como para mejor no compartir ni un momento, ni una plática, ni mirada o palabra con él. No, definitivamente que no. Mientras más lejos de él mejor. Porque él conseguía facilmente que se me arruinara toda la tarde, el día, la noche o cualquier puto momento en el que él apareciere. Y al final se me cansaban los músculos, el rostro, la ira, el fastidio y me daba dolores de cabeza, haciendome dormir temprano y con el cuerpo fatigado, adolorido, confundido.

martes, octubre 07, 2008


Ayer desperté tarde, desayuné atún en compañía de la televisión y su programa del medio día, luego alimenté a mi gato que se frotaba en mis pantorrillas, como solamente lo saben hacer ellos cuando quieren algo de nosotros, y después me imaginé a mi mismo muy lejos, a la distancia, perdido entre algunas luces, vientos, calles, montes, cielos, sueños de otras personas y no recuerdo que más locuras, alucinaciones y desastres; hasta que el calor, la luz a través de la ventana y la voz de aquel señor que viene por la basura, en su camión grande, me hicieron regresar a la habitación, con sus luces y sombras, al frio de la inactividad matutina y a esa libreta delante de mí, repleta con los asuntos y problemas de todos los días.

Pero luego, un poco después, me di nuevamente, idiotamente, un momento de deleite personal; para entregarme a la vacilación, al ensueño y a aquello en que los durmientes se desviven, fascinados, sin querer despertarse.

::Es dificil llevar una vida normal cuando se tiene un alma de gato:: 

::ser diferente tiene sus consecuencias::