Es el clima lo que nos hace perder un poco la cabeza, el invierno, con sus vientos temperamentales y engañosos. Nos provoca sentirnos como raros, diferentes, casí otras personas. Nos consigue sensaciones extrañas, cosquillas en los labios, en la punta de los dedos, y un calor agradable en el vientre que nos llega hasta el cuello, nos recorre y luego nos distrae, nos cuenta historias, nos hace reir, imaginar, soñar; hasta que llega la noche y nos acompaña a la cama, durmiendonos sin darnos cuenta. Si, eso es lo que nos hace el clima.
Aunque veces tambien podemos culpar a la luna, al sol, a las estrellas, o a la oscuridad, compañera y complice de la noche y de todas esas cosas que recordamos con una sonrisa.