Yo no sé a que hora vienes, cuando te vas o hacia donde llegas, pero sé que a veces estas aquí, me encuentras, nos encontramos, y hacemos algo de nosotros, una cosa diferente de cuando son otros días.
La mayoría de las ocasiones parecemos nubes, otras lluvia, y raras veces mar, pero somos tu y yo, como el chocolate cuando sabe más rico. Y es que resulta difícil perderse, en esta ciudad grande, tan llena de gente, repleta de sonidos, colores, polvos, aromas, sensaciones y uno que otro gato.
Y al final, o al principio (a veces no se sabe bien qué), la vida, el silencio, las distancias, los recuerdas, anécdotas, trazos, historias, retazos e imágenes, son simplemente parte de nosotros, de nuestras risas, voces y de esos besos que sólo existen cuando estamos juntos.
La mayoría de las ocasiones parecemos nubes, otras lluvia, y raras veces mar, pero somos tu y yo, como el chocolate cuando sabe más rico. Y es que resulta difícil perderse, en esta ciudad grande, tan llena de gente, repleta de sonidos, colores, polvos, aromas, sensaciones y uno que otro gato.
Y al final, o al principio (a veces no se sabe bien qué), la vida, el silencio, las distancias, los recuerdas, anécdotas, trazos, historias, retazos e imágenes, son simplemente parte de nosotros, de nuestras risas, voces y de esos besos que sólo existen cuando estamos juntos.

