viernes, febrero 27, 2009


Me va llevar la chingada.
Y si, tal vez lo merezco.

domingo, febrero 08, 2009


A esa gente ya ni la recuerdo; a veces parece que sólo quedan algunas voces y una que otra risa inesperada, sorpresiva, traída por los despojos de aquellos minutos ahora lejanos, como nuestros juguetes de cuando éramos niños. ¿Te acuerdas? Tu me dijiste que tenias un cochecito de cuerda, ese que era azul y que tanto te gustaba; yo sólo espero que cuando lo recuerdes aun te provoque una sonrisa.

Cuando yo fui niño tenia mucho juguetes, pero no los recuerdo todos, es una pena, es casi como si se hubieran muerto con el paso del tiempo; o quizás soy yo el que fue muriendo un poco con el paso del tiempo, mientras crecí. No lo sé. Pero mis manos todavía evocan, en ocasiones, los juegos, la sensación a tierra entre los dedos, el viento, las diferentes luces del sol, gritar, nadar, brincar, correr hasta no poder más y luego dejarse caer sobre la hierba para mirar el cielo, con el corazón como riéndose a carcajadas.


Ha pasado mucho tiempo de silencio, el viento ya no nos habla, y hasta parece que se ha olvidado de nosotros, ha de estar muy ocupado. Ayer lo encontré cantando lo que parecían palabras, casi rezando; y es que así es el viento, no sabes cuando te llegará ni que te trae; a veces es azul, otras como gris, y el resto de los días se disfraza de diferentes colores, para que lo confundamos con el vendedor de periódicos, con la señora que siempre nos saluda cuando pasamos, de esos niños que juegan, de los amantes, o de una u otra ilusión que al final, en la noche poco antes de dormir, recordaremos un poco y luego olvidaremos.

::Es dificil llevar una vida normal cuando se tiene un alma de gato:: 

::ser diferente tiene sus consecuencias::