…
¿Y donde está mi seguridad? Yo recuerdo que la dejé aquí, en la banca donde pasé aquella tarde contigo, pero ahora me sabe como si nunca la hubiera tenido y que desde el principio la perdí (porque me correspondía, es mía, pero simplemente no está conmigo). Yo pienso que mejor me voy a romper la madre con alguien en una pelea, para que me regrese la seguridad, las fuerzas y ese misterioso placer de cuando peleas; con el sabor de la sangre en los labios, el dolor de los golpes en la cara, el ardor de los rasguños latiéndote, la sensación de ira en las venas y ese poderoso rugir de la multitud.
Nada como un poco de adrenalina para activar la circulación.
Nada como una pelea para recordar quien soy.

