
A mi eso de la muerte se me da como por naturaleza, como si fuera lo mío, lo mío.
Recuerdo que en una ocasion me acoste a dormir antes de que el sol atardeciera, y la muerte me llego a la cama, y me dormi con ella; e hicimos el amor toda la noche.
... No existe en mi mente otro recuerdo en el que hubiera vivido tanto, como en aquella noche; inundado en la sensacion de su piel, su calor, el frio y esa melodia de morir y vivir al mismo tiempo.
Y todo en una sola taza de cafe.